MUSEO ANATÓMICO DE CÓRDOBA

 

El Museo Anatómico de Córdoba - Argentina se inicia con la contratación del maestro anatómico español don Pedro Ara Sarría en 1925. El maestro no solo se dedica a desarrollar sus propias técnicas de preparación y conservación de piezas anatómicas para la enseñanza de la medicina; sino que además forma una escuela en la que forma nuevos valores en esta ciencia poco conocida, dando así sostenibilidad y desarrollo al museo anatómico que hasta nuestros dás perdura en el tiempo al servicio de la sociedad estudiosa.

Fachada e ingreso al Museo Anatómico en el año 1973.

 

Tuve la suerte de conocer el Museo de Córdoba siendo estudiante y Ayudante Alumno de Anatomía de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional de La Plata con motivo del II Simposio Internacional de Ciencias Morfológicas; evento que marcó mi vida anatómica pues fue mi primer congreso al cual asistí siendo aun estudiante, pero sobre todo fue el evento en el que presenté mi primer trabajo de investigación: Resinas en la enseñanza de las Ciencias Morfológicas y a los grandes maestros de la anatomía como Pedro Ara, Orts  Llorca, Ruiz Liard, Michel Latarjet, Salvador Gómes Alvares.

También fue el inicio de la competencia académica y el lugar donde comencé a conocer las presiones de algunos de los mayores por figurar en los trabajos de sus discípulos, como también el apoyo de los buenos maestros que daban desinteresadamente a los jóvenes estudiantes. Han pasado más de 30 años y me es imposible olvidarme de Cordoba y su gente.

Pedro Ara Sarría
Maestro de maestros

 

La emoción de conocer más la herencia del maestro Ara hizo que me internara a hurtadillas en la profundidad del laboratorio del Museo y fotografiara todo lo que podia. Incluso, en esta furtiva experiencia, sufrí mi primer accidente anatómico y aprendí que el ácido fénico, muy usado en la conservación anatómica, quemaba. Los técnicos que trabajaban en el laboratorio muy solícitos respondían a todas mis inquietudes y me mostraron las estufas donde el maestro Ara había parafinado los preparados exibidos en el museo. El éxtasis llegó a su fin cuando se apareció uno de los profesores y me dijo que no podía estar allí pues eran áreas restringidas; 35 años después me permito publicar en esta página las imágenes del laboratorio con las estufas supuestamente utilizadas por el maestro Ara, guardadas celosamente pues las considero uno los tesoros anatómicos de la conservación. 

 

Con motivo del II Simposio Internacional de Ciencias Morfológicas, el maestro anatómico Salvador Gómez Alvarez de la Universidad Autónoma de Méjico, rindió homenaje al mejor museo anatómico del mundo haciendo entrega de un busto de Andrés Vesalio, el padre de la Anatomía Moderna.

Su mejor participación en este evento fue que nos dejó la enseñanza de que se puede ser un excelente maestro y a la vez un gran amigo de los estudiantes; rápidamente con su carisma, experiencia y amor por la anatomía se ganó el cariño de los que comenzábamos a sentir pasión por esta ciencia que muestro lo maravilloso que es el cuerpo humano.

 

La denominación de mejor museo anatómico del mundo era más en el sentido de la calidad de las piezas exibidas que a la cantidad del material presentado. La escuela de disección que formara el maestro Ara se caracterizó por la a armonía de la belleza artística con la perfección del procedimiento de la disección y las técnica de conservación.

Estas piezas anatómicas así preparadas presentan una belleza excepcional que las hace agradables y aceptadas a visitarlas por cualquier público, incluso no relacionado con las ciencias de la salud y sobretodo niños y jóvenes estudiantes.

Sin embargo al maestro no le gustaba que le dijeran que era un artista. El, simplemente decía que era un anatomista.

Estas imágenes han sido tomadas últimamente de un documental de Discovery y nos permiten apreciar, 35 años después de haberlas contemplado por primera vez, como perdura en el tiempo la perfección lograda por el maestro en su técnica de conservación mediante la inclusión en parafina. La expresión que muestran los rostros de las dos preparaciones no dejan entrever que se trata de piezas cadavéricas; la del anciano, parece que estuviera plácidamente meditando en soledad y la del niño impresiona como si estuviese durmiendo en la profundidad de su inocencia.

La cabeza del anciano fue parafinada por el maestro Ara entre los años de 1928 y 1929.

80 años después aun existe perfectamente conservada junto a sus demás piezas parafinadas.

El anatomista no solo debe lograr que sus preparaciones su muestren técnicamente logradas ante los ojos de los usuarios, sino que además debe procurar que éstas sean atractivas para que el estudiante sienta placer al contemplarlas y estudiarlas.

 

ALGUNAS VISTAS DEL MUSEO TOMADAS EN 1973
Infinidad de vitrinas que agrupan diferente tipo de preparaciones como parafinados, corrosiones, glicerinados, transparentados, piezas óseas, formolizados, etc.

 

Preparado transparentado que muestra los centros de osificación.
Transparentados que muestran las arterias de la cabeza y del corazón.
Topografía cráneo encefálica y haz de His (corazón de buey) conservados en formol.
Preparados que muestran el contenido del mediastino y la irrigación cerebral conservados al aire libre mediante la técnica de glicerinización. El preparado del cerebro corresponde al maestro Humberto Fracassi.
Magníficas disecciones del maestro Ara conservadas perpetuamente mediante la técnica de la parafinización; procedimiento que consiste en reemplazar el agua de los tejidos por parafina. Este procedimiento permite conservar las preparaciones eternamente haciéndolas inmortales.

 

El Museo Anatómico de Córdoba también guarda valiosas piezas como esta cabeza humana reducida que es una forma de conservación mediante la deshidratación máxima de los tejidos por el calor. De esta forma, diferentes grupos étnicos como los de la amazonía peruana conservaban sus trofeos de guerra deshidratando el colgajo cutáneo muscular de la cabeza seccionada del enemigo que luchó con valor.

 

Conozca el actual Museo Anatómico de Córdoba
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